Una de las experiencias mas maravillosas de nuestra boda

Yo vivo fuera del país, conocí a Héctor por Skype cuando fue a casa de mi mama y me encanto. En aquel momento era yo sola hablando con él porque Paul estaba de viaje en un entrenamiento. Héctor no solo me ayudo a pensar lo que yo quería hacer, sino que siempre estuvo abierto a cualquier sugerencia. Se adaptó a lo que yo quería y hasta mejoró mis ideas. No solo eso, tolero a mis “tres mamás” (mi mamá estaba con sus mejores amigas cuando la visito y todas opinaban en nuestra conversación).
Desde que lo conocí mantuvimos contacto directo vía email y mensajes, siempre que se me ocurría algo le escribía y el siempre contento me ayudaba a coordinar las ideas.
Apenas llegue a Venezuela nos conocimos en persona y una vez más sentí que había tomado la mejor decisión al contactarlo. A este punto Paul había visto fotos de muestra y videos y estaba fascinado.
Para la Preboda nos fuimos a la finca Los Vásquez, la experiencia fue sensacional. Jamás sentí que estaba posando para una foto. Paul y yo pasamos todo el día montando a caballo, caminando cerca de las lagunas, viendo los animales y las plantas. Disfrutamos muchísimo y el resultado fue sensacional. Cuando Héctor nos mandó las primeras muestras de fotos de la Preboda (justo antes de la boda) Paul y yo sentíamos que nos volvíamos a enamorar. Uno siempre cree que la magia del amor se ve solo en películas, pues Héctor trajo esa magia a los recuerdos de un día tan maravilloso para nosotros.
El día de la boda, paso el día conmigo mientras yo me arreglaba. Uno de mis hobbies favoritos es maquillarme, y el capturo ese momento increíblemente. Las fotos son espectaculares. No solo tomo fotos serias, románticas, bellas, también inventamos un poco con unas fotos cómicas (como el novio barriendo – cosa que no lo he visto hacer jamás). Ese día mi casa estaba llena de familia. Como yo, cada uno de mis parientes fueron enamorándose de Héctor, el flaco pana que tenía buena cara ante cualquier situación. Esa noche en la boda, invite a Héctor a celebrar con nosotros porque para el final del día ya era uno más de la familia. No tengo ninguna queja, y aunque las cosas no salen tal cual las planeas, jamás he sentido que los resultados no fueron los esperados. Supero mis ilusiones y las expectativas de Paul, quien aunque no le gusta tomarse muchas fotos, con Héctor fue feliz, disfrutando conmigo porque todo era muy natural.
Para la Postboda nos fuimos a la playita. Otro día maravilloso en el que una vez más lidio con mi cambote. Mi familia llego en el Caribbean Queen a vernos mientras tomábamos fotos en las islas de Mochima. Subimos el cerro, nos metimos entre los matorrales, nos lanzamos al agua y demás. Al final del día estaba Héctor nadando con nosotros y disfrutando del clima.
Ha pasado casi un año ya, y cada vez que veo las fotos siento mariposas en la barriga como la primera vez que Paul me beso. Siempre lo diré, las fotos de recuerdos tan bonitos que Héctor hizo con dedicación y pasión reviven nuestros sentimientos. Paul y yo queremos montarlas todas y exhibirlas en nuestro hogar, pues más que fotografías de nosotros son piezas de arte.
Cuando regresamos a casa después de la boda, todos nuestros amigos y familiares que no pudieron asistir nos decían que nuestras fotos eran como sacadas de un cuento de hadas. La verdad es que la boda es mucho trabajo para un solo día, pero poder ver los recuerdos de este día y sentir lo que Paul y yo sentimos al ver nuestras fotografías no tiene precio.
En conclusión, el novio, mi familia, mis amigos y yo, amamos a Héctor, no solo por la calidad de trabajo, sino por los maravillosos momentos que compartimos con él.

Nosotros recomendamos a Héctor con los ojos cerrados porque el trabajo es de calidad. No es simplemente porque sus resultados son maravillosos, sino porque en el proceso nos hizo sentir como la pareja más especial con la que ha trabajado. Nos dedicó tiempo sin contar las horas para terminar, disfruto con nosotros y creo la base de una relación que hoy recordamos con mucho cariño.

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